La historia de Poroto comenzó en 1997 con el libro “Dirección Contraria” de Eduardo Pavlovsky, nada menos que el creador del psicodrama en Latinoamérica. Poroto es un personaje que no deja de huir. Huir lo es todo y es su manera de generar las decisiones de su vida.
Poroto es un ser ininteligible, y su objetivo es evitar contaminarse con la toxicidad de las personas. Esquiva estereotipos y reniega de las relaciones humanas, donde todo se analiza de manera convencional.
La obra de Eduardo Misch se basa en el estudio del personaje por parte de un grupo interdisciplinario de investigación, becados de las universidades de Groenlandia, Portugal y Argentina. A través de la parodia al psicoanálisis, el grupo presenta diversas escenas de la vida de Poroto a través de lo audiovisual y la interpretación realizada por el grupo.
Se lo ve a Poroto esquivando el contacto excesivo con las personas, manejando su vida a través del tiempo y delimitando cuántos minutos puede soportar frente a la presencia de los otros.
La obra está inundada de comedia, y las situaciones absurdas aparecen luego de un gran prólogo en el que detallan la vida del sujeto analizado para luego describir distintos ambientes en que Poroto se ve afectado por el mundo exterior.
Con un timing exacto, los cuatro personajes van y vienen entre situaciones bizarras que dejan al espectador libre para la risa histérica ante un personaje que se desnuda completamente para ser analizado.
Una obra recomendable, pero no apta para todo público, ya que Dirección Contraria no juega con lo lineal, se deja llevar por situaciones de un personaje que critica fielmente al ser humano y su dificultad de relacionarse y comunicarse con los demás.
Fotos: Gentileza Victoria Lagos