La pieza de música clásica “Canon” del compositor Pacheibel anuncia una velada austera. Es que el ciclo, que se gestó en la “Tarde Negra” de la Rock & Pop, se compone de los dictámenes, posturas y actitudes que debe adoptar cualquiera que se digne a llamarse macho. Más allá de su elección sexual, según Sily, el macho es aquel que tiene los códigos bien puestos, y que sabe ser sensible o duro, según la situación.
El seminario parte de la necesidad, en la época en que vivimos, de plantear al macho como tal. Con sátira e ironía de las situaciones cotidianas, lubricadas en litros de malas palabras, Coco Sily desarrolla distintos capítulos y mandamientos del arquetipo del macho.
Nadie se salva de los dogmas del macho, ni la geografía. La cátedra se dicta en el coqueto barrio de Palermo Hollywood por que es “el epicentro del puto”, y no hay mejor manera de solucionar un problema que meterse de lleno en él. “Estoy mirando a tu novia ¿y qué?’ Y que te voy a romper la cara”, desafía a los Babasónicos, con toda hilaridad. Ni siquiera nosotros salimos ilesos. Al ver nuestra cámara de fotos y en pleno show, el Coco increpó: “¿De dónde son, de El Bondi? ¿Qué es un medio gráfico o de transporte?”.
En contra de las críticas que, según Sily, lo tildaron de misógino, “el macho” dedicó un brindis general a “la belleza e inteligencia” de las mujeres, en un gesto que le hizo ganarse la simpatía de las muchachas presentes. También se le escapó algo de extraña modestia: “acá tendría que haber un actor. Yo tendría que estar choreándole los pasacassetes a todos ustedes, viniendo de donde vengo…”. El espectáculo cerró con un broche de oro a puro glamour, eso sí, glamour de macho.
Así dicta Coco Silly su masculino unipersonal, contando el ir y venir del macho argento de la cuna al cajón. Putos abstenerse.