La mujer que todas llevan dentro
Jazmin Stuart escribió y dirigió “La mujer que al amor no se asoma” , una autocrítica de la neurosis femenina donde muchas mujeres, y hombres, se pueden identificar con todo tipo de situaciones
Jazmin Stuart es linda, por no decir que esta bárbara. Jazmin Stuart trabaja para la televisión y ahora se animó al teatro con una obra dedicada a la mujer y a sus miedos e inseguridades a la hora de intentar amar. Ella solita, abrió un cuaderno y escribió una historia para después dirigirla y más adelante actuarla.
La obra se divide en tres partes, donde mujeres escenifican tres lugares comunes de sus actitudes diarias de pareja: La rechazada, la temerosa, y la gata flora.
La rechazada. A Helena la dejan (Cinthia Guerra), pero ella no puede aceptarlo y no hay psicóloga que cure tanta tristeza y obsesión por su ex pareja (Luís Mango). Escenificando un sueño, la rechazada tiene una conversación con el hombre que la dejó y le rompió el corazón. Ella intenta entender por qué se fue, pero él, machista y mujeriego, se ríe de sus patéticas actitudes para conquistarlo nuevamente, olvidándose que él, sigue siendo un sueño.
La temerosa. Le toca a la chica de verano del ’98, que representa a una mujer totalmente paranoica que cree que todo va a salir mal, y el que lo sufre es su pareja (Mariano Farran), que intenta convencerla de que todo va a estar bien, pero no, ella, terca, insiste en que algo puede salir mal. Por momentos sobre actuada, con chistes obvios que hacen reír a los de risas fáciles y adictos a Telefe, pero eso no quita que, de manera exagerada, represente a la mujer insegura que por más arregladito que tenga todo, crea que algo se puede caer, y eso, al final de cuentas, termina arruinando cualquier relación de pareja.
La gata flora. La mejor de las tres. Sobretodo por ellos dos, más que por un ingenioso guión. Victoria Hladilo hace de Leticia, una mujer acostumbrada a las citas casuales con todo tipo de hombre: altos, bajos, gordos, flacos, y bizcos. Esta vez, el timbre lo toca Martín (Walter Cornas), un petiso que intenta levantarse a la exuberante Leticia, pero ella lo destruye psicológicamente y desprecia cada acto que él pueda hacer. A pesar de presentarse como una mujer fuerte que intenta dominar al hombre, se puede ver a una mujer sufrida por no encontrar al hombre indicado.
Jazmin Stuart buscó en el diccionario de lugares comunes todo tipo de situaciones para crear una comedia que relata con humor y cierta ironía las conductas femeninas ante las situaciones que las mujeres viven diariamente con su pareja. El público se divirtió y aplaudió bastante, seguramente, gracias a que los chistes fáciles y la sobreactuación nunca pasan de moda.
Los hombres nos quejamos de sus actitudes, pero si les cambiamos los colores y algunos detalles, estas mismas situaciones nos pasan a nosotros. Nos llenamos la boca afirmando que los hombres y las mujeres somos distintos, pero el hombre también es un rechazado que, sin admitirlo, se pega al teléfono esperando su llamada, siente miedo porque ella algún día se lleve el cepillo de diente y nos deje con el dentífrico en la mano, y nos hacemos los vivos disfrazándonos de mujeriegos cuando en el fondo buscamos a alguien que nos mime en la cama.
Periodista: Sebastian Barrera
Fotógrafo: Beto Landoni
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