SIN PALABRAS...
Con el gesto, la gracia y la magia expresiva de un auténtico Marcel Marceu, el maestro del silencio hipnotizó a un Gran Rex repleto que lo despidió de pie, como se merece.
Con 82 años y más de 55 de carrera, el artista universal de la pantomima se presentó en el Gran Rex con el show “Lo mejor de Marcel Marceau” que es parte de su gira “ La Despedida” que viene realizando por países latinoamericanos y europeos antes retirarse de los escenarios.
La puntualidad fue el primer rasgo del poder que genera la figura del mimo, a las 21 clavadas no quedaba ni una butaca vacía y los motivos sobran: porque es el maestro universal de los mimos, porque su vigencia está intacta, porque permite la certeza de su magia sobre el escenario y porque no todos los artistas de su estirpe llegan a despedirse en vivo y en directo.
Apenas alcanzaron a escucharse unos aplausos ansiosos por el comienzo, que la sala enmudeció en medio de una oscuridad repentina. Se corrió el telón y un ser solitario con ropas de medioevo anunció el primer acto con un cartel que rezaba “La Creación del mundo” .
La oscuridad de nuevo se adueñó del escenario por un instante para que en medio del humo emergiera la figura inmaculada y blanquecina del mimo francés. Allí estaba él, sólo sobre el escenario y fiel a su tradicional estética: maillot al cuerpo, la cara blanca y los rasgos del rostro acentuados por el maquillaje negro y rojo.
El silencio se apoderó de la sala y Marceau desplegó toda la expresión de sus gestos en un emotivo recorrido por el génesis. Siguió con “El Jardín Público” donde hizo desfilar los avatares de un vendedor de globos, un hombre paseado por su perro, una pareja de ancianos y dos enamorados desencontrados. Así, desafía la imaginación y uno parece olvidar que el mimo es solo uno y todos sus personajes, al mismo tiempo.
Así, con una audiencia ya completamente hipnotizada, el maestro del silencio presentó “Pantomima de estilo” que incluyó algunos de sus mimodramas clásicos, como El pajarero, Las manos, La máscara y Adolescencia, madurez, vejez y muerte. Con ellos, la gracia del Marceu no dejó de arrancarle carcajadas al público, que también contaba con la presencia de chicos que se delataron por sus risotadas.
Tras un intermedio de 15 minutos, en la segunda sección de su show, Marceau volvió sobre su conocido personaje Bip, un payaso soñador y sensible inspirado en la figura de Charles Chaplin.
Vestido con una camiseta a rayas y un sombrero de copa con una flor roja en el extremo, Marceau hizo reir, emocionar y hasta conmover con Bip “Domador” que no logra que sus fieras le respondan, un Bip que “Viaja por el mar” intentando controlar los mareos, un Bip “Artista” que en su intento por tocar el violín termina con dos platillos y para finalizar un Bip “Fabricante de Máscaras” donde lo tragicómico queda definitivamente plasmado en la infinita gama de expresiones que Marcel Marceau logra con su rostro.
Fue un show contundente de 90 minutos clavados que finalizó con una emotiva seguidilla de aplausos que se extendieron por más de 20 minutos, durante los cuales se pudo ver a un Marcel Marceu emocionado, que no dejó de asomarse reiteradas veces a través del telón para inclinarse en gesto de agradecimiento hacia a un público que lo despidió de pie, por supuesto.
Periodista: Gentileza: Gaby Salomone
Fotógrafo: Beto Landoni
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