Título original: Veronika Decides to Die
Director: Emily Young
Intérpretes: Sarah Michelle Gellar, Jonathan Tucker, Gabriel Durant
Fecha de estreno: 01/07/2010
La raigambre inescrutable del centro de la pasión conjuga el deseo con la muerte y los confunde. Un suicidio incompleto se propone como resorte para la vida, cliché o no, el mundo es perspectiva. Al menos en lo que respecta a esta película.
Desde la frivolidad y la puja por el éxito financiero, la felicidad posible se precipita a un sinsentido asfixiante que apela la muerte.
Veronika (Sarah Michelle Gellar) es internada en un lujoso psiquiátrico. Su intento de suicidio le trae una secuela irreversible: su corazón se detendrá en cualquier momento, pero pronto. Éste es el punto de partida, luego, la transformación de la propia vida, la interacción con el resto de los internados y el tratamiento poco convencional a cargo del Dr. Blake.
La depresión es tópico pero no permea en los personajes –las actuaciones son deficitarias de la trama- la película tampoco es aguda en los detalles y se desplaza con torpeza entre cada uno de los padecimientos particulares.
Cliché o no, ¿acaso importa? En el juicio por la vida no han de esperarse rigurosas argumentaciones, acaso las argumentaciones mismas inyectan a la vida de sinsentido. “Veronika decide morir” se ubica en medio de este planteo, por momentos tonta y exagerada, por momentos precisa y dramática.
En resumen, ni tanto drama ni complicaciones. Para pasar el rato sin sobresaltos ni sorpresas.