Título original: The Box
Director: Richard Kelly
Intérpretes: Cameron Díaz, James Marsden, Frank Langelia
Fecha de estreno: 15/04/2010
Aquellos que, engañados, se vuelvan sobre esta película para satisfacer el propio dilema ante la oportunidad que la caja ofrece, advertidos están que aquí la caja es accesoria. La premisa del filme está tomada de un cuento muy difundido cuya versión más popular se reduce en una situación hipotética del tipo “que tal si...” cuando el “si” es la posibilidad de obtener una fortuna mediante el simplísimo accionar de un botón en una caja, a expensas de la muerte de un desconocido.
En principio, se sugiere un planteo moral –algo gastado ya- sobre el ponderar el bienestar propio sobre la desgracia ajena, sin embargo, la trama se extiende mucho más allá y se pierde en un laberinto inextricable de ciencia ficción, que a la vez de minorizar el foco en lo moral desvía la atención hacia un misterio aún más incierto y engañosamente elucidado.
Por lo demás, despliega interesantes efectos especiales y escenografías impactantes que saben mantener un ritmo digno de expectación –más vale, confusión e intriga- repartidos en dos vías de marcada diversidad –la del esposo y la esposa- con experiencias que bordean el delirio en niveles poco esperados.
Ante todo, una caja y el prospecto de vivir de una fortuna contaminada por la muerte de alguien más. Luego, el trasfondo de una mecánica rectora con referencias indirectas hacia la deidad y el ultramundo; inusuales y oscuras.
Actuaciones pobres, personajes torpes y previsibles. De todos modos, en “La caja” hay mucho más que una situación límite envuelta en papel gris: hay un ciclo tortuoso de opciones fatales, algunas azarosas, otras, deliberadas.